El Gran Cañón y el Diluvio

un artículo del Dr. Andrew Snelling, AiG-U.S. 10 September 2012

 

¿Qué lugar mejor para enseñar geología que el Gran Cañón?  El registro de estas rocas nos muestra una parte importante de la historia de la Tierra. Cada año llevamos grupos a través del Gran Cañón y la gente puede ver en profundidad la convincente evidencia del Diluvio Universal, de la catástrofe relatada en Génesis.

 

Abrumados por esta evidencia, suele surgir una pregunta común: "¿Cómo pueden estar equivocados la mayoría de los científicos acerca de su formación?" ¿Si son tan convincentes las pruebas de las rocas acerca de una acumulación catastrófica y sus contenidos fósiles en sólo un año de tiempo (más o menos) en lugar de a través de millones de años ¿Por qué no todos los geólogos aceptan esta evidencia y están de acuerdo con la historia del Diluvio relatada en la Biblia?

 

Estas preguntas demuestran que la mayoría de la gente no comprende cómo los geólogos hacen frente a las rocas y las evidencias fósiles. Los únicos hechos son que las rocas y los fósiles se observan en capas. Se pueden medir y ser probados repetidamente en el presente. 



Sin embargo, cuando se trata de explicar cómo se formaron estas rocas y fósiles, éstos son eventos que ocurrieron en el pasado; ni se pueden repetir ni fueron sometidos a observación. Así pues, las explicaciones acerca de cómo llegaron a formarse en el pasado las rocas y sus fósiles son interpretaciones, no hechos.

Por supuesto que podemos observar y estudiar hoy en día cómo los sedimentos se depositan en capas. Pero decir que estos sedimentos siempre se han acumulado en el pasado tal y como lo observamos en la actualidad, es una suposición. Se trata de una interpretación basada únicamente en las ideas del ser humano sobre cómo fueron las cosas en el pasado y no en un hecho probado.



Pero, irónicamente, las repetidas mediciones y observaciones del campo nos están demostrando hoy que los sedimentos de capas de rocas tuvieron que acumularse rápidamente. Sin embargo, en lugar de abandonar el dogma de sus millones de años para explicar la formación de las capas de roca, la mayoría de los geólogos, arbitrariamente, ponen esos millones de años entre las distintas capas. Y eso a pesar de de que no existen características de erosión entre ellas como para indicar el paso de esos supuestos millones de años.

 

Si los geólogos no observaron la lenta formación de las rocas y sus fósiles en el pasado ¿Podemos estar seguros de la rapidez con la que se formaron? ¡Sí! Los eventos del pasado ​​se pueden confirmar en base a los testimonios de testigos presenciales, de la misma manera que los casos judiciales dependen de testimonios de testigos presenciales.

 

La Biblia nos presenta un testimonio ocular de los principios de la historia de la creación de la Tierra, la Corrupción y el Diluvio. Dios estaba presente y nos ha contado lo que pasó. La abrumadora evidencia de la rápida formación de capas de rocas y fósiles concuerda y confirma el testimonio de Dios, digno de confianza, infalible y testigo presencial de lo ocurrido.

 

Entonces, ¿Cómo pueden estar equivocados la mayoría de los científicos? Muy sencillo. Como enfatizamos enel Museo de la Creación, las interpretaciones científicas de las evidencias comienzan yse enmarcan en el punto de partida. Dicho de otra manera, depende de en quién o en qué va a poner usted su confianza. ¿Pueden los científicos (y sólo ellos) a través de sus propias observaciones y razonamientos establecer lo que sucedió en el pasado?

 

La mayoría delos científicos, incluso aquellos que son cristianos, han elegido ver solamente la evidencia e interpretarla utilizando exclusivamente el razonamiento humano. Han metido en sus cabezas la idea de que la Palabra de Dios es irrelevante cuando se trata de estudiar la historia de la Tierra.



Así de simple es el asunto de porqué la mayoría de los científicos están equivocados. Han colocado la palabra del hombre, finita y falible, sobre la Palabra del infinito, infalible y todopoderoso Dios-Creador. Es una cuestión de quién es la autoridad final, así de sencillo.

 

Los científicos cristianos cometen un error si no eligen la Palabra de Dios como su máxima autoridad. La presión del grupo, la reputación académica y el orgullo humano son trampas. Es difícil ir contra la marea del consenso científico secular.

 

Jesucristo caminó sobre las aguas del mar de Galilea en una tormenta  (Mateo 14:22-33). Como Creador y Sustentador (Colosenses1:16-17), Él podía desafiar la gravedad. Con la autorización de Jesús, Pedro también empezó a caminar sobre el mar. Pero tan pronto como quitó sus ojos de Jesús (la Palabra) y observó el peligro de la tormenta (el mundo), se hundió. Y se habría ahogado si Jesús no le hubiera rescatado.

No importa cuan impresionante puedan parecer las aparentes evidencias según la interpretación de la mayoría de los científicos; si quitamos nuestros ojos de la Palabra de Dios como la autoridad final, no seremos conducidos a la verdad sobre el pasado de la Tierra.

El temor del Señor, no el temor al hombre, es el principio del conocimiento y la sabiduría (Proverbios 1:7;9:10).

 

Traducido por Vida en Familia España

 

 

Leer artículo original en inglés



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