No mutiles a tu hijo

un artículo de Laura Beck Millet para Vida en Familia

 

HOY QUIERO INVITARTE A CONOCER A TU HIJO

¿Cómo? Me dirás, ¿Qué tú quieres invitarme a conocer a MI hijo? ¡¡Perdona, pero yo sé mejor que tú quién es mi hijo…
Bueno, tal vez tú lo has engendrado, vives con él, lo educas pero ¿Realmente sabes quién es?
Muchas veces nuestras vidas transcurren al lado de nuestros hijos: les damos de comer, les proveemos ropa y sus necesidades, los educamos, nos preocupamos que vayan a un buen colegio… ¿Pero qué de su desarrollo interior? ¿Qué de su verdadero ser interior? Tú hijo ha venido al mundo como un ser extremadamente sensible, le impresiona lo pequeño, lo hermoso, lo cotidiano. Está dotado desde muy chico para entender muchísimo más de lo que tú crees; entiende los tonos, las intenciones y discierne la realidad de lo que decimos. ¿Te extraña? Déjame decirte que tu hijo entiende y sabe 10 veces más de lo que tú crees.
La verdad es que nos empeñamos en vivir como si fueran pequeños tontitos y, para nuestra desgracia, nos toman el pelo y se comportan exactamente como nosotros hemos previsto. Pero no son tontos, son mucho más capaces de comprender y razonar de lo que muchos creen.
Tal vez la cualidad que más me fascina es esa sensibilidad que poseen; observan, sienten y tienen pequeños corazones con una necesidad de ser comprendidos y amados. Sensibilidad que nosotros los adultos demasiadas veces mutilamos. Sí, mutilamos, les cortamos esa capacidad de sentir y de recibir amor. Somos nosotros los adultos que los hacemos insensibles y luego nos quejamos porque son tan desagradables.
¿De qué manera? Pues les herimos, les insultamos, les despreciamos, les exponemos a juguetes e imágenes feas, horribles, monstruosas… Ahora puedo intuir tu reacción. ¡¡Estás exagerando!! pensarás. No. Resulta que estas pequeñas y sensibles personitas con un gusto asombroso por lo bello y lo sencillo están en nuestras manos, nosotros somos los que les vamos a influenciar en casi todo, le vamos a transmitir incluso qué colores son hermosos y cuáles no. Por naturaleza a un niño no le gustan los monstruos, pero exponlo las suficientes veces a películas con monstruos, regálale muñequitos monstruosos y en no mucho tiempo habrás reconducido sus gustos y será él quien te pida monstruitos para su cumple. "Quiero un monstruo, píntame de drácula, o de monstruo"… así de fácil insensibilizamos a nuestros hijos.
Desgraciadamente, demasiados padres, profesores etc. dan muy poca importancia a lo que los niños oyen, ven o con lo que juegan…

 

LOS JUGUETES  ¿Has pensado las horas que tu hijo va a pasar con sus juguetes? Son muchas, tantas que vale la pena reflexionar sobre qué tipo de juguetes vamos a proporcionarle.
 

LA ROPA  ¿Has pensado que desde pequeño puedes conducir sus gustos para influenciar lo que se pondrá en el futuro? Algunos padres quieren empezar a educarles en el tema de la vestimenta cuando ya no hay nada que hacer.
 

LO QUE DICES  Los tonos , las palabras, hasta insultos… ¿Qué tipo de atmósfera quieres en tu casa? ¿Qué tipo de trato quieres de tus hijos hacia ti? ¿Deseas que tu hijo sea sensible y delicado con los demás? Pues no mates su sensibilidad con gritos, malos tonos o insultos. Muchos padres nos atrevemos a gritar a nuestros hijos y luego rápidamente nos justificamos "es que tuve que gritar porque me ha sacado de quicio", decimos. O soltamos palabrotas. No, tú no haces esto ¿O sí? Mi opinión es que cuando gritamos no estamos obrando por amor, sino porque nos dejamos llevar por la ira, por la falta de dominio propio, etc. Sea como sea, no estamos en el espíritu sino en la carne; es decir, estamos pecando. Sí, has leído bien. Creo, sinceramente, que cada vez que gritamos a nuestros hijos estamos faltándoles el respeto y deberíamos pedirles perdón. Pero voy más allá, cada vez que gritamos, insultamos. Y considero que decirle tonto al niño ya es insultarle. Si no estás de acuerdo lee Mateo 5:22:
"Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego". ¡¡Toma ya!! El que diga necio (tonto) será culpable. ¡Qué poco va eso con nuestra sociedad! Un mundo en el que decir tonto es lo más suavito.

 

QUISIERA LLEGAR A TU CORAZÓN  Mira a ese hijo que Dios ha puesto en tus manos. ¿Puedes sentir la enorme responsabilidad que tienes? Por un momento imagina toda esa sensibilidad que hay en él. Imagina cómo puedes hacerle crecer en su sensibilidad para que la use, para que pueda amar y escuchar a Dios; para que reciba todo ese amor que necesita… Debes comprender que eres tú quien puedes reducir su sensibilidad a nada. Eres tú quien puedes endurecerle haciéndole incapaz de dar y recibir amor. Tú puedes cerrar sus capacidades, porque según como tú lo trates tendrá que hacerse duro, pues al ser tan extremadamente sensible también es extremadamente vulnerable.
Por eso, abrázale, escúchale, mírale a los ojos ¡¡Levanta la vista de la computadora!! Observa con él las hormiguitas, cuéntale por enésima vez el mismo cuento, acúnale, acércale al Señor en cada momento del día. Muéstrale cuánto le amas y háblale SIEMPRE con respeto, aún cuando no lo merezca. Corrígele y regáñale SIN GRITOS, la disciplina es con amor, el castigo es con ira. Dale juguetes educativos, hermosos y proporciónale buena lectura. Pasa tiempo con él en alabanza y en oración, cultiva su sensibilidad para conocer al Señor. No le pongas imágenes ni películas con monstruos o escenas violentas.


MANTÉN ALTO EL LISTÓN

Desgraciadamente vivimos en una era tan llena de tecnología y pantallas que el listón de lo permitido ha descendido demasiado. Yo estoy contenta de haber mantenido el listón alto, y he podido ver como mis hijos han permanecido sensibles a través de los años, aunque algunos piensen que demasiado sensibles. Sí, es verdad que cuanto más sensibles, también más vulnerables; pero yo creo que Dios nos ha dado esa capacidad para usarla y desarrollarla, no para mutilarla y apagarla. Me alegro cuando a mis hijos les chirrían los oídos al escuchar una palabrota; me alegro cuando les molestan los tonos que salen de lo normal; me alegro cuando rechazan una imagen, una película o un libro porque lo consideran feo o rudo. Me alegro cuando veo que son capaces de percibir al Señor, su presencia y su voz. No es fácil pero si el mundo quiere crear pequeños monstruos a los que no les afecta nada… yo no voy a participar en eso ¿Y tú?

EMPIEZA HOY

NUNCA ES TARDE PARA EMPEZAR

 

 

Campamentos     Evangelización     Seminarios     Granja-escuela     Música

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio Recomendar esta página Recomendar esta página
© Vida en Familia España

Página creada por Vida en Familia

Llamar

E-mail