Leo Tolstoi

 

ALGUNOS APUNTES SOBRE LEÓN TOLSTÓI (1828-1910)
Esta Navidad, cómo venimos haciendo desde hace algunos años, también hemos preparado
un musical que representaremos en diferentes lugares. La obra, que hemos titulado “El
abuelito Martín” –por el zapatero protagonista-, es una adaptación de un cuento del escritor
ruso León Tolstói, cuyo argumento está a la vez relacionado con unas palabras que dijo Jesús
y que recogió Mateo en su evangelio, capítulo 25:31-40, y que él tituló “En dónde está el
amor, ahí está Dios”.
Esta circunstancia ha hecho que se despertara en mí la curiosidad por indagar un poco más
acerca del autor, y mientras más información he ido acumulando más ha crecido mi
admiración por este personaje.
Para empezar era conde, es decir, le tocó nacer dentro de la clase alta de la sociedad rusa,
cosa que nos hace suponer que le esperaba un futuro desahogado, y que, como otros de su
clase, podría vivir de forma ociosa en medio del lujo.
Mientras se recuperaba de una enfermedad en un hospital empezó a escribir, cosa que no se
le dio mal, ya que sus libros fueron éxitos de ventas, alcanzando fama y dinero, llegando a
convertirse en uno de los más célebres escritores universales.
Sin embargo el éxito no siempre es sinónimo de felicidad. León T. entra en una fase de su
vida en la que no le encuentra sentido a su existencia y atraviesa una gran depresión.
Angustia que no será aliviada hasta que lee las palabras de Jesús, especialmente las que
quedaron recogidas en el Sermón de la montaña –evangelio de Mateo, capítulos 5, 6 y 7-
Tolstói descubre que Jesús está promoviendo unas ideas maravillosas que no había propuesto
nadie, convierte sus enseñanzas en su regla de vida y obtiene una valiosa recompensa: paz.
La Biblia tiene más de 1.000 páginas, de las que este Sermón ocupa unas pocas. Vale la pena
leerlo completa y tranquilamente. Creo firmemente que el beneficio que obtuvo León T. no
es un algo aislado, y que cualquiera que lo lee, lo entiende y lo aplica, si tiene un mínimo de
sensibilidad se verá igualmente, en menor o mayor medida, afectado. Jesús señala qué
requisitos tienen las personas felices, la importancia de vivir de acuerdo a nuestra conciencia,
sin hipocresía; de perdonar; de no juzgar; de no afanarse por el día de mañana… y nos
desafía imperativamente: Buscad… Pedid… Entrad…
¡Recomiendo su lectura!
Este encuentro con la Verdad cambiará drásticamente su vida. No dejará de escribir pero se
produce un cambio, ya no escribe para entretener sino para aproximar al lector a la vida que
Cristo propone –llegando a rechazar su literatura anterior a este cambio-. Denuncia
claramente la hipocresía de los Gobiernos e Iglesias llamados “cristianos” a los que culpa de
que la gente no conozca el autentico mensaje de Cristo.
Algunos de sus libros ya no gustan tanto, y los gobiernos en muchos países los censuran y
prohíben. Uno de ellos “El reino de Dios está en vosotros”, que he leído recientemente y que
me ha parecido de un contenido extraordinario, ha tenido que esperar más de 100 años hasta
que aparezca íntegramente editado en castellano (La 1ª edición es del 2010). En nuestro país
se les enseña a los alumnos de Bachillerato sobre Tolstói, pero es llamativo que sólo se hace
referencia a lo que escribió en la primera etapa y no se les enseña nada de lo que escribió en
la segunda, cuando es el mismo autor el que le da más valor a lo que escribió en ésta y no al
principio. Esto es un detalle, por sí solo, que es para pensar…, pues parece que los

silenciadores tuvieron bastante éxito, aunque no total, ya que es imposible silenciar la voz de
alguien que mantuvo una abundante correspondencia con personas de todo el mundo (se
conservan más de 10.000 cartas escritas por él); personas a las que influyó con su
pensamiento.
La cuestión es que el conde León Tolstói decidió invertir su vida y su patrimonio con los más
humildes. Creo una escuela, cuyo material didáctico preparaba y costeaba él, y enseñaba a
los hijos de los campesinos. También trabajó como zapatero. Y tuvo el deseo de vender su
mansión y compartirlo con los más necesitados, deseo que no cumplió al faltarle el apoyo de
su familia.
El fruto de su vida, sin lugar a dudas, muestra que fue un seguidor de Jesucristo.
Fue un genio con una lucidez extraordinaria.

 

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