Una buena relación no ocurre por casualidad

Mientras trabajamos duro esforzándonos por tener éxito en el mundo laboral, disfrutamos en nuestro tiempo de ocio de nuestros programas favoritos de televisión (deportes, de forma general) y, por qué no, de tomar unas copas con los amigos... muchos hombres pensamos que “mágicamente” la relación de pareja va a ser fantástica.

Así, tenemos la expectativa de que nuestra esposa sea la primera en reírse de nuestros chistes, le guste estar con nosotros, cocine para dar envidia a los restaurantes de la Guía Michelín, administre bien la casa, tenga buena mano con los niños para que cuando lleguemos no nos moleste con pequeños problemas y, además de todo eso, al llegar la noche, en la cama, damos por sentado que vamos a tener una experiencia sexual para enmarcar.

No me cabe duda, hay hombres, muy hombres, que creen en los cuentos de hadas.

Esposos, déjenme decirles que cuando el motor de todos nuestros actos es nuestra propia satisfacción, lo que ocurre sin nada de magia es que nuestro matrimonio enferma y, si no somos sensibles a las señales de nuestras esposas, seguramente morirá.

Al llegar a este punto casi puedo escuchar los aplausos de muchas mujeres. Pero ojo, que lo que está detrás del comportamiento del hombre descrito es el egoísmo, y éste no entiende de sexos.

El Señor nos exhorta:

“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas”. Mateo 5:12

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” Mateo 22:37-40

Jesús, el Maestro, también lo es de las relaciones. En su sabiduría nos da principios sencillos que si los observáramos dejarían las cárceles del mundo vacías. El tuvo una relación profunda con su padre celestial. Y además, desarrolló buenas relaciones con su madre, con los doce discípulos que escogió, con Lázaro, Marta y María, con Zaqueo y con muchos otros. La clave era el amor, la entrega, la compasión, el darse al otro. Cristo nos amó y dio su vida por nosotros, ¿Aprenderemos de él? El amor es activo.

Si nos esforzamos por comprender las necesidades de nuestras esposas y tomamos interés por suplirlas, tendremos seguro una relación matrimonial maravillosa que nada tendrá que ver con la magia. Será el fruto, la consecuencia de una vida de entrega, pues como decía al comienzo “una buena relación no ocurre por casualidad”.

Esposas y esposos, padres e hijos, vecinos, jefes y empleados, compañeros de estudios o de trabajo… La casualidad rara vez hace que estas relaciones funcionen bien. Pero con una mejor comprensión del otro y cambiando nuestro patrón podemos cambiar también la relación. La llave del cambio no podía estar más cerca: la tienes tú, ¿Abrimos?

Estamos convencidos que lo que realmente enriquece una vida son las relaciones significativas que establecemos. Esto no se consigue con dinero.

Las personas que escribimos y pertenecemos a Vida en Familia tenemos una relación íntima con Jesús; conocerle a Él ha sido lo más importante que nos ha ocurrido; nos ha marcado y ha determinado muchas decisiones que hemos tomado después. La historia de la humanidad se divide en A.C. (antes de Cristo) o D.C. (después de Cristo), aunque ya hay algunos que hasta quieren cambiar ésto. De la misma forma, la historia de nuestra vida ha quedado dividida por el momento en que conocimos a Cristo. Pero no un conocimiento como personaje histórico, sino como nuestro Redentor, Señor y Salvador personal). Entendemos que “Él nos dio vida cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, en los cuales anduvimos en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo” tal y como nos dice Pablo (Efesios 2:1)

Esta relación es la más importante de todas las relaciones. Nuestro destino eterno depende de ella.

Una vez establecida esta afinidad, concentrémonos en el vínculo que tenemos con nuestra pareja y con nuestros hijos.

Como una ayuda para tener relaciones saludables, estamos trabajando en este momento en la elaboración de un material que pueda ser animador e inspirador para padres en las relaciones con sus hijos. Lo que hemos aprendido de la palabra de Dios, de otras personas y de nuestra propia experiencia como familia constituye el bagaje que hemos adquirido con los años. Este material estará a disposición de todo el mundo de forma gratuita en nuestra página web.

Tenemos intención de continuar con otro bloque sobre los adolescentes, que por sus propias características merecen una atención aparte, así como la elaboración de una tercera entrega dirigido a los esposos con el deseo de enriquecer la unión

matrimonial.

 

 

José Mª González García  / Vida en Familia España

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